Un impactante giro tuvo el caso del doble parricidio ocurrido en Llolleo, luego de que se confirmara la muerte de Esteban Jeria Soza, de 25 años, al interior de una celda en la cárcel de San Antonio, donde permanecía detenido tras ser acusado de asesinar a sus padres con un arma blanca, quienes fueron identificados como Ariel Esteban Jeria Gómez, de 45 años, y Valeska Cynthia Soza Henríquez, de 46 años.
De acuerdo con los primeros antecedentes, el imputado fue encontrado sin vida durante la mañana de este jueves, horas antes de su comparecencia ante el Tribunal de Garantía, instancia en la que sería formalizado por el crimen que conmocionó a la comuna.
Las informaciones preliminares, como primera hipótesis, apuntan a que el sujeto se habría suicidado utilizando un cinturón, acción que habría ocurrido entre la noche del miércoles y las primeras horas de este jueves, en circunstancias que ahora son materia de investigación.
El Ministerio Público instruyó diligencias para esclarecer la dinámica de los hechos al interior del recinto penitenciario, incluyendo la revisión de protocolos, posibles responsabilidades en la custodia del detenido y también descartar la participación de terceros en su muerte.
En paralelo, Gendarmería inició un sumario administrativo con el objetivo de determinar si existieron fallas en la supervisión, considerando la gravedad de los delitos imputados y el contexto en que el individuo se encontraba privado de libertad.
El caso ha generado cuestionamientos respecto de las medidas de resguardo aplicadas a internos de alto riesgo, especialmente en situaciones previas a audiencias judiciales clave.
La muerte del principal imputado cierra abruptamente la posibilidad de un proceso judicial por el doble parricidio, mientras las investigaciones se concentran ahora en esclarecer tanto el presunto suicidio como las eventuales responsabilidades en su custodia.