El diputado Jaime Coloma (UDI) manifestó una recepción positiva del discurso presidencial, señalando que la Cuenta Pública dejó una señal clara de que el país necesita orden, seguridad y soluciones sociales concretas.
Coloma valoró el tono convocante del Mandatario al llamar al diálogo y a la construcción de acuerdos para abordar los problemas urgentes de las familias chilenas.
En materia de seguridad, el legislador destacó las herramientas para enfrentar la delincuencia, tales como el registro de vándalos y la nueva carrera funcionaria que inyectará más recursos para aumentar la presencia de Carabineros en las calles.
Asimismo, relevó en el ámbito educativo el fin de la tómbola en la admisión escolar y el avance hacia la sala cuna universal como medidas que otorgan mayor libertad a los padres.
Por su parte, el diputado Ignacio Achurra (Frente Amplio) entregó un balance desfavorable tras asistir a la cuenta de más de dos horas de duración, catalogándola como una oportunidad perdida para realizar una autocrítica sobre los primeros 90 días de gestión.
Según el parlamentario, en lugar de cumplir la promesa de otorgar seguridad, el Ejecutivo ha movilizado una agenda de reforma económica que beneficia al uno por ciento más rico de la población, golpeando a las grandes mayorías.
Achurra criticó la falta de anuncios relevantes, acusando que la mayor parte de las medidas corresponden a una continuidad de las políticas públicas que ya venían desde la administración del expresidente Boric.
Con estas miradas diametralmente opuestas entre el oficialismo y la oposición, el debate político tras la Cuenta Pública recién comienza a encenderse.
Mientras un sector confía en que los anuncios de seguridad y educación se traduzcan pronto en resultados concretos para la ciudadanía, el bloque opositor mantendrá la presión legislativa exigiendo reformas que apunten directamente a la clase media y a los sectores más vulnerables del país.