A diferencia de la Primera y Primera B, los clubes de la Segunda División no reciben ingresos significativos por concepto de derechos de televisión, los ingresos por recaudación no son determinantes para sus arcas, ya que la asistencia promedio de estos clubes entrevistados alcanza a 300 personas por partidos.
Los equipos deben sostenerse principalmente con aportes de auspiciadores locales, apoyo de hinchas, recaudación en estadios de baja capacidad y, en la mayoría de los casos, con inversión directa de sus dirigentes o accionistas.
Un modelo que deja poco margen de error y donde cualquier retraso en los pagos contractuales, puede transformarse rápidamente en sanciones deportivas.
En primer lugar, conversamos con Francisco Aguirre, Presidente de Deportes Rengo, le preguntamos cómo financian sus planteles, cómo enfrentan los gastos de cada fecha y si ven viable continuar en la categoría bajo el actual modelo.
Aguirre detalla además una realidad poco conocida para el hincha: en esta categoría, jugar de local no asegura ingresos. Por el contrario, los costos operativos que exige cada partido —transporte, arriendo del estadio, seguridad y servicios médicos— terminan generando pérdidas económicas para los clubes.
Frente a este escenario, el dirigente de Deportes Rengo es categórico al proyectar el futuro de la Segunda División Profesional, advirtiendo que, sin cambios profundos en el modelo de financiamiento, la continuidad de la categoría resulta derechamente inviable.
Desde Concón National, su Presidente Fernando López confirma que los clubes han intentado abrir instancias de diálogo con la ANFP y el Sindicato de Futbolistas Profesionales, sin lograr hasta ahora acuerdos que permitan mejorar el financiamiento y asegurar la sostenibilidad de la competencia.
López también expone una de las principales tensiones que atraviesa hoy la categoría: la diferencia de criterios entre el SIFUP y los clubes respecto a la duración del campeonato. Mientras el sindicato busca extender el torneo para asegurar más meses de contrato, los clubes advierten que un campeonato más largo profundiza el déficit económico.
Una realidad aún más extrema es la que describe Carlos Cornejo, Presidente de General Velásquez, quien reconoce que la supervivencia del club depende casi exclusivamente de recursos personales, con un aporte mínimo proveniente de pequeños auspiciadores, así y todo, cumple con todas las exigencias administrativas impuestas por la ANFP.
En ese contexto, el presidente de General Velásquez advierte que extender el campeonato bajo las actuales condiciones económicas podría generar nuevos incumplimientos contractuales, como ya ha ocurrido con clubes que han sido sancionados con pérdida de puntos o desafiliaciones.
Con un tono visiblemente crítico, Cornejo reconoce el desgaste personal que implica sostener económicamente a un club profesional y admite que, si no existen nuevos fondos o cambios estructurales, General Velásquez podría no competir la próxima temporada.
Finalmente, los dirigentes plantean posibles caminos de salida a la crisis. Desde una reestructuración orientada al desarrollo de jugadores jóvenes como lo plantea el dirigente de Rengo, hasta la idea de desligar la categoría de la ANFP y transformarla en una liga semiprofesional o amateur, como lo señala el dirigente de General Velásquez.
Mientras Deportes Melipilla intenta estabilizar su situación financiera para competir en igualdad de condiciones, otros clubes de la categoría enfrentan desafíos similares, muchas veces en silencio.
La discusión de fondo sigue pendiente: cómo financiar de manera realista una división profesional que hoy sobrevive más por vocación que por sostenibilidad económica.
Un debate que, tarde o temprano, la ANFP y el fútbol chileno deberán enfrentar. Una crisis silenciosa que podría seguir dejando equipos en el camino, no por descender en la cancha, sino por no poder sostenerse fuera de ella.
Para esta nota de prensa, hemos enviado mensajes al Presidente del Sifup, Luis Marín y a la ANFP, para contactarnos con su Presidente Pablo Milad, con el fin de obtener sus versiones respecto a la realidad económica que vive la segunda división, los cuales hasta el cierre de esta edición no han sido respondido.