Un alto funcionario iraní anónimo reconoció que al menos dos mil personas han muerto desde el inicio de las protestas contra la República Islámica el 28 de diciembre de 2025, cifra que incluye tanto manifestantes como miembros de las fuerzas de seguridad.
Esta es la primera vez que el régimen admite un número tan elevado de víctimas, aunque contrasta con los 648 fallecidos verificados por la ONG Iran Human Rights, que denuncia además la dificultad de confirmar datos debido al apagón de internet y las restricciones de acceso a la información.
Las movilizaciones, que ya han dejado más de 10.000 detenidos, surgieron por la crisis económica que atraviesa Irán, marcada por la caída del rial y una inflación superior al 52% interanual.