La noche y madrugada del Año Nuevo, las comunas de Melipilla y Talagante fueron escenario de un intenso uso de fuegos artificiales, lanzados desde diversos puntos de ambas ciudades.
Aunque para algunos resultó un espectáculo atractivo, la situación generó molestias y riesgos para adultos mayores, niños con espectro autista, animales y personas con patologías cardíacas o de base.
La principal inquietud de los vecinos apunta a cómo se comercializan estos elementos, prohibidos por ley, y qué acciones concretas está tomando la autoridad para frenar su circulación.
En conversación con este medio, Sergio Morales, coordinador del comercio ilícito de la Cámara Nacional de Comercio, entregó detalles de la postura de la organización que agrupa al comercio formal del país.
Morales explicó que gran parte de estos productos ingresan por pasos no habilitados en el norte y sur de Chile, lo que dificulta su control.
El dirigente señaló que la Cámara ha levantado observaciones al gobierno, solicitando una mejor coordinación entre los distintos servicios involucrados en la fiscalización.
Asimismo, el coordinador del comercio ilícito de la CNM, advirtió que no se puede descartar una permeabilidad de organismos fronterizos y de aduanas, ejemplificando con el reciente caso ocurrido en Gendarmería.
Morales agregó que la Cámara Nacional de Comercio ya está trabajando con el equipo del nuevo gobierno para dar prioridad al tema del ingreso ilícito de productos.
De hecho, la próxima semana el presidente de la Cámara sostendrá una reunión con los equipos de José Antonio Kast para abordar esta problemática.
La masiva presencia de fuegos artificiales durante las celebraciones de Año Nuevo vuelve a poner sobre la mesa la duda sobre la internación de estos productos y la capacidad de las instituciones para controlar un fenómeno que, pese a estar prohibido, sigue afectando la tranquilidad y seguridad de las comunidades.