En medio del complejo escenario internacional que mantiene a Venezuela en el centro de la agenda informativa, como medio hemos querido conocer cómo se vive esta situación desde nuestra propia comuna, a través del testimonio de venezolanos que hoy residen en Melipilla.
En ese contexto, nos contactamos con Carlos Peraza, ingeniero civil, ciudadano venezolano que lleva ya siete años viviendo en Chile, y que desde su llegada se radicó directamente en Melipilla.
En primer lugar, Peraza recuerda los motivos que lo llevaron a dejar su país de origen y buscar un nuevo futuro fuera de Venezuela.
Carlos Peraza señala que, al llegar a Chile, junto a su familia tomaron la decisión de establecerse en Melipilla, donde —según relata— encontraron una buena recepción por parte de la comunidad local, sintiéndose hoy plenamente integrado y considerándose, incluso, un melipillano más.
Consultado por su mirada frente a los hechos que hoy marcan la contingencia venezolana, Carlos Peraza es cauto. Desde la distancia, señala que el escenario es de incertidumbre, y que resulta prematuro celebrar cualquier cambio, ya que —a su juicio— el régimen continúa ejerciendo el poder.
En su relato, Peraza advierte que, pese a la detención de Nicolás Maduro, la represión en Venezuela no ha cesado, y que el control del aparato del Estado sigue afectando directamente a la población.
Uno de los aspectos que más le preocupa, comenta, es la escasa comunicación con sus familiares que permanecen en Venezuela. Explica que la falta de libertad de expresión y la vigilancia permanente hacen que incluso conversaciones cotidianas por aplicaciones como WhatsApp se vean interferidas, limitando lo que pueden decir con libertad.
Finalmente, Carlos Peraza sostiene que, lejos de generar el impacto esperado, la detención de Maduro habría provocado un endurecimiento de la represión, incrementando el temor y la incertidumbre entre quienes aún viven en el país, lo que —a su juicio— demuestra que la crisis venezolana sigue lejos de resolverse.