Comunidad educativa denuncia robos y comercio sexual en entorno de jardín infantil a solo dos cuadras de plaza de armas

Una situación insostenible es la que dio a conocer Camila Tobar, directora del Centro Montessori Melipilla, ubicado en Pardo 550, entre Prat y Valdés, quien ayer concurrió hasta la sesión del Concejo Municipal, para exponer la grave crisis de seguridad que atraviesa el sector.

La seguidilla de robos que han afectado al colegio, y la existencia de un inmueble cercano, en el que, según denuncia, se estarían realizando actividades reñidas con la moral, entre ellas, comercio sexual.

Según relató Tobar, el establecimiento ha sido blanco de la delincuencia de manera sistemática desde finales del año pasado, sufriendo la pérdida de valioso material pedagógico y tecnológico.

 

La directora explicó que la vulnerabilidad del colegio se debe, en gran parte, a la existencia de un sitio eriazo colindante en la zona de calle Valdés, entre Pardo y Hurtado, el cual es utilizado por delincuentes para acceder tanto al colegio como a las viviendas vecinas. 

La situación ha escalado al punto de que, incluso ayer, poco antes de asistir al Concejo Municipal, se reportó un nuevo ingreso de desconocidos.

 

Sin embargo, la inseguridad no es el único foco de preocupación. Tobar denunció la existencia de un inmueble, a escasos metros del jardín, donde se estarían realizando actividades reñidas con la moral, entre ellas comercio sexual, lo que conlleva una serie de incivilidades que quedan expuestas ante los ojos de los niños y niñas.

 

Agregó que debido a esta situación, el entorno del establecimiento se ha visto degradado por riñas frecuentes y escándalos públicos. La directora relató con indignación cómo las dinámicas propias de este recinto interfieren con el ingreso matutino de los estudiantes, generando escenas que califica de “vergonzosas”.

 

Finalmente, Camila Tobar hizo un llamado urgente a la Municipalidad y a las autoridades correspondientes para que ejerzan sus facultades y brinden una solución definitiva. 

Pese a haber realizado las denuncias y llamados a seguridad pública, la sensación de desprotección persiste.

 

El Centro Montessori espera que, tras esta exposición formal ante el Concejo, se tomen medidas concretas como el cierre de sitios eriazos y la fiscalización rigurosa de las actividades comerciales en el perímetro escolar para garantizar un ambiente seguro para la infancia melipillana.

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