El 1 de enero de este año, un incendio en el pasaje Santa Teresa de Melipilla provocó la muerte de cuatro niñas bolivianas de 5, 8, 13 y 15 años.
El siniestro ocurrió cerca de las 5 de la madrugada y, aunque la investigación oficial aún no entrega resultados definitivos, se presume que el origen habría sido una falla eléctrica.
La madre de las menores, residente en La Paz, había emigrado a Chile hace dos años junto a sus hijas para trabajar como temporera, saldar deudas y acceder a tratamiento médico.
Tras la tragedia solicitó apoyo para repatriar los cuerpos y darles sepultura en su comunidad de El Choro, en la zona de Yungas, al norte de La Paz.
El proceso de repatriación fue coordinado por el Gobierno de Bolivia, que asumió los gastos.
Los restos llegaron el domingo a La Paz en un vuelo de Boliviana de Aviación (BOA) y fueron trasladados posteriormente a El Choro de Yungas, donde se realizaron los funerales ayer.
El viceministro de Gestión Consular e Institucional de Bolivia, Héctor Huanca, acompañó a la familia durante todo el procedimiento.
La autoridad altiplánica explicó cómo se realizó el traslado y que su unidad apoyó en todos los trámites para apurar el proceso.
Este hecho, considerado la tragedia más grave ocurrida en la comuna a familias de temporeros inmigrantes, ha puesto en evidencia las precarias condiciones de habitabilidad en que viven miles de personas que llegan a la zona en busca de sustento.
En Melipilla y otras comunas se han registrado incendios en viviendas adaptadas como cités, sin mejoras en infraestructura y con arriendos superiores al valor de mercado.
La fiscalización de estos recintos sigue siendo una deuda pendiente de las autoridades.
Hoy estas niñas descansan en su tierra, tras morir trágicamente en nuestra ciudad