Las operaciones de búsqueda continúan en el Estuario del Reloncaví, región de Los Lagos, luego del naufragio del catamarán “Koñima I”, que dejó tres fallecidos confirmados, tres personas desaparecidas y dos sobrevivientes. La embarcación, que prestaba servicios para Salmones Austral en Ralún, permanece a unos 40 metros de profundidad, donde trabajan buzos especializados y robots submarinos, mientras equipos en superficie recorren la zona en botes zodiac.
Manuel Árgel, padre de Jorge Árgel —quien trabaja como cocinero en el “Koñima” fue el primero en advertir que su hijo, junto a los demás tripulantes, había sido sorprendido por la emergencia mientras descansaban.