El Senado se alista para discutir un proyecto que permitiría a personas condenadas mayores de 80 años, con enfermedades graves o terminales, cumplir sus penas bajo un régimen distinto a la cárcel. La iniciativa ha generado rechazo en sectores oficialistas, ya que entre los posibles beneficiarios se incluyen condenados por crímenes de lesa humanidad.
El senador socialista Juan Luis Castro advirtió que el debate no puede desligarse de las obligaciones internacionales de Chile en materia de derechos humanos.
Por su parte, el demócrata cristiano Iván Flores señaló que es comprensible otorgar beneficios a quienes padecen demencia o deterioro físico severo, pero recalcó que estos no deben aplicarse a violadores de derechos humanos, mencionando el caso de Miguel Krassnoff.
Los autores del proyecto enfatizan que la medida tiene un alcance general y no está dirigida a un grupo específico de internos. Al tratarse de una iniciativa orgánica constitucional, se requieren al menos 26 votos para su aprobación, un umbral que la oposición podría alcanzar. En caso de rechazo, la propuesta quedaría archivada por un año.